martes, 8 de enero de 2008

Los hombres y la Verdad

¡Mis queridos pancitos rellenos con dulce de leche! Hoy estoy inspirado para dejarles una aleccionadora historia para el público femenino que mes a mes sigue con fidelidad mis relatos.

Un viajante atravesaba un extenso desierto acarreando unas bolsas cuando encontró a una señora sentada sobre una roca. “¿Qué haces aquí sola, mujer?” La dama, sin levantar la vista le contestó: “Soy la Verdad. Hace mucho tiempo que los hombres ya no desean vivir conmigo.”

El viajante la palmeó en el hombro y le dijo: “No te preocupes, yo viviré contigo para que nunca vuelvas a estar sola. Espérame aquí. Llevaré las bolsas con cereal a la ciudad y regresaré por ti.” El hombre siguió camino bajo la mirada esperanzada de la Verdad y nunca volvió.

Ante todo niños, deben saber que el mundo es muy cruel y que nadie quiere escuchar la Verdad sobre ellos mismos. Así pues, la enseñanza de hoy es que si no quieren quedar solos, deben mentir. ¡Mientan descaradamente, mis querubines!

La segunda enseñanza es para todas las niñitas crédulas que siguen mis cuentitos: cuando un hombre les prometa que va a volver, no se queden como tontitas esperándolo. Se evitarán muchaz desilusiones y algún que otro embarazo no deseado.

Mis querubines, les deseo dulces sueños (de Verdad).

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