miércoles, 6 de febrero de 2008

Moriré tres días antes que Su Majestad

¡Hola bomboncitos! Les taigo una bella historia medieval: una tarde el rey llamó al astrólogo de la corte a su habitación. Quería vengarse porque el adivino habia hecho una serie de predicciones que nunca se habían cumplido. Antes de que el hombre llegara, el rey indicó a sus sirvientes que, cuando él diera la señal, debían apresar al astrólogo, llevarlo hasta la ventana y arrojarlo al vacío.

Cuando llegó el astrólogo, el rey decidió formularle una última pregunta para mostrarle a todos que el adivino era un farsante: “Usted afirma entender de astrología y conocer el destino de los demás, así que dígame cuál será su propio destino y cuánto tiempo de vida le queda.”

El adivino, que no era ningún tonto, supuso que algo andaba mal y pensó un momento antes de contestarle: “Moriré exactamente tres días antes que Su Majestad”. Así fué como el rey le perdonó la vida, lo colmó de obsequios y lo protegió durante muuuuchos años.

Recuerden querubines que lo único que motiva al hombre es el interés personal. La gente rara vez actua en contra de sus propios intereses. Así que cuando quieran que papi y mami les compren algún lindo juguete, no supliquen. Sólo recuérdenles: "un niño feliz, es un niño que no les hará la vida imposible a sus padres".

Dulces sueños merengados, mis queridos.

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