Un grupo de pájaros salvajes que volaba cerca, atraído por el canto de los gorriones enjaulados, se arrojó sobre la jaula.
Al caer en la red, las aves silvestres le recriminaron a los que se encontraban en la jaula: “¿Cómo es posible que siendo de la misma especie no hayan intentado al menos avisarnos del peligro?”. Uno de los gorriones enjaulados les respondió: “Es preferible el enojo de nuestros parientes que el de nuestro amo.”
Así es, mis bajitos, que es mejor ofender a los conocidos antes que al jefe. No lo olvides: ni tu esposa, ni tu suegra, ni tus hijos te pagan el sueldo a fin de mes. Querubines: nunca ofendan a la persona equivocada.
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