martes, 11 de marzo de 2008

Nunca ofendas a tu jefe

Un cazador tendió una red entre dos árboles y le colocó detrás una jaula con unos gorriones que había cazado. Luego se ocultó.

Un grupo de pájaros salvajes que volaba cerca, atraído por el canto de los gorriones enjaulados, se arrojó sobre la jaula.

Al caer en la red, las aves silvestres le recriminaron a los que se encontraban en la jaula: “¿Cómo es posible que siendo de la misma especie no hayan intentado al menos avisarnos del peligro?”. Uno de los gorriones enjaulados les respondió: “Es preferible el enojo de nuestros parientes que el de nuestro amo.”

Así es, mis bajitos, que es mejor ofender a los conocidos antes que al jefe. No lo olvides: ni tu esposa, ni tu suegra, ni tus hijos te pagan el sueldo a fin de mes. Querubines: nunca ofendan a la persona equivocada.

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