Una paloma sedienta volaba sobre la ciudad. La desesperación por agua la hacía volar sin rumbo fijo, tratando de encontrar algo para beber. En un afiche publicitario se veía a una bella modelo emergiendo de un lago. La paloma, sin pensarlo, se abalanzó sobre el cartel con tanta fuerza que se rompió el cuello con el golpe y cayó muerta al piso.
El cuentito de hoy es breve, pero no por eso menos aleccionador. La pobre paloma se dejó llevar por la desesperación. Créanme niñitos que el miedo y la angustia son poderosos narcóticos que nos hacen ver a la realidad desfigurada. La mejor estrategia es aprender a mantener la calma y la razón aún en la más desesperante de las situaciones.
Yo lo he aprendido. Nunca me pasará lo que a la paloma. Me tomo los problemas con calma y solo bebo whisky.
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