sábado, 13 de septiembre de 2008

Cuidado con los aprendices

El pastorcito paseaba a su rebaño por la ladera de una montaña cuando encontró a un cachorro de lobo abandonado a punto de morir de hambre. El joven lo adoptó y se lo llevó a vivir con él.

A medida que el animal crecía, le fue enseñando el arte del hurto. Por las noches lo enviaba a robar ovejas a los rebaños vecinos. Pasaron los años y el pastorcito se llenó de buenaventura gracias a su lobo.

Cuando el animal fue adulto, lo enfrentó y le dijo: "te agradezco que me hayas salvado, pero ha llegado el momento de que me independice. Así que cuida mucho a tus propias ovejas, ya que todo lo que me has enseñado, ahora lo usaré para mi único beneficio."

Cuidado amiguitos con los aprendices. Todos sentimos en algún momento de nuestra vida la necesidad de ser mentores en la vida de alguien, pero sean cuidadosos. Ya les he enseñado que el bien que más escasea es la gratitud (la verdadera). Nunca enseñen a sus seguidores nada que pueda ser utilizado en contra de ustedes. Quien enseña el mal, corre peligro que, tarde o temprano, ese mal sea utilizado contra él.

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