El cuentito de hoy habla de las virtudes y lo que ellas despiertan en los demás.
Un bello roble crecía fuerte y erguido en el bosque. A su lado, un matorral de rosa mosqueta buscaba abrirse camino entre las sombras de los árboles para alcanzar los rayos del sol.
El roble se burlaba constantemente: "Ja, ja. ¿Qué clase de vergüenza eres para los demás árboles? Mira tu tronco torcido y lleno de nudos, tus ramas escuálidas y tus pálidas hojas." Un buen día, las burlas del roble fueron interrumpidas por los hachazos de un leñador que lo taló y se lo llevó para construir su cabaña.
Sepan amiguitos que llamar la atención no siempre es bueno. A veces, esconder algunas cosas nos mantiene protegidos de las envidias y los ataques. Sean fuertes y esbeltos, pero sin despertar celos. Cuanto mayor es el ego, mayor es el peligro. Humildad, niñitos, humildad. Así mantendrán a los "leñadores" alejados.
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